Nunca he sido una persona común. Por sobresalir o por no hacerlo, por nadar contra la corriente, da igual. Soy un bicho raro. Y no me preocupa – me importa un bledo si al resto le chocan mis uñas negras o las novelas de miedo. No lo llevo como bandera ni nada por el estilo, pero ser diferente siempre me ha sentado genial. Claro, nunca se sabe cuán diferente se puede llegar a ser.
Desde que tengo memoria lo extraño, lo misterioso, lo fantástico o incluso lo macabro tuvo un brillo especial ante mis ojos. Un brillo escalofriante, si, pero es como el gusto por las montañas rusas. Y no tiene nada de malo; al fin y al cabo la línea entre realidad y ficción estaba lo suficientemente clara. Vale, puede que en alguna parte penen, puede que un grupo de tarados maten gatos en pseudo rituales, todo lo que quieras, pero hasta ahí llega el asunto. Cierras el libro, apagas el televisor, y te vas a dormir… hasta que, sin previo aviso ni razón alguna, te toca ver cómo el cuco se sale del cuento y se sube al mismo vagón de metro que tu (omfg). Lo peor es que sabes que no estás alucinando ni se te pasó la mano en algún carrete ni es una maldita joda para video match. De un día para otro te das cuenta que lo del “no estamos solos” no es solo una frase guay. Nadie más lo ve, nadie los oye, a nadie le interesa imaginarlo tampoco (imposible contárselo a alguien). El punto es que eso sigue ahí y sabes que es real, porque todo dentro de ti grita “esa cosa no es humana”. Y cuando ves cosas una y otra y otra vez… lo mínimo que te preguntas es qué hice yo para merecer esto. También te cuestionas tu cordura (varias veces por semana, personalmente).
Entonces, cuando te sudan las manos de solo pensar en salir sola de noche, puedes ver como todo eso que considerabas cierto o falso, el muro de contención que te viste obligada a construir para mantenerte en el lado “real” de la línea, se cae a pedazos; eso que se interponía entre tus ojos y la verdad ya no existe.
La parte buena es que hay otros como tú. Otras personas que por alguna razón se volvieron diferentes- algunos nos llaman cazadores.
Tener camaradas es lo mejor que te puede pasar. Te caigan bien o no, los elijas o no, creas en lo mismo que ellos o no. No estás solo.
Puedo decir que tuve suerte; si no fuera por aquellos que estaban conmigo cuando desperté (perfectos desconocidos en ese momento) quizás yo no estaría escribiendo esto.
Hasta donde yo se, una vez que empiezas con toda esta mierda lo esencial en tu vida se reduce a caminos simples: vives, enloqueces o mueres. Punto. Las decisiones tienen riesgos más altos (de los que a veces ni siquiera eres consciente. Nadie nace - ni despierta - sabiendo) e igualmente se vuelven simple en lo esencial: pelear o correr – o hablar, aunque no a muchos les gusta esta opción. Si, ahora que puedes verle los dientes al lobo también te puedes defender (o ir a buscarlo para romperle la cara, una estupidez si me lo preguntas). Ahora que sabes que están ahí es posible que aunque no quieras te cruces en su camino mas seguido. Y ellos también pueden verte… por mi parte, la muerte ha pasado varias veces frente a mis ojos; he visto morir a mis camaradas y yo misma he estado al borde de la tumba fría. Te hace pensar que la voluntad de vivir no siempre es suficiente para realmente sobrevivir (scary). Quizás debería estar muerta… como dije antes, he tenido suerte.
Con todo lo que te he contado quizás veas un poco mejor las cosas, o quizás no. Quizás creas que estoy loca y que esto no te esta pasando a ti (total, a todo el mundo le cuadra el “a mi no me va a pasar”). Pero tarde o temprano te vas a dar cuenta de que la ignorancia no es un lujo que te puedas dar. Ahora la línea que te separa de lo desconocido es borrosa y caminas justo al medio. Aunque no quieras, inevitablemente vas a mirar al otro lado. Pero, te digo algo? La verdad, además de ser aterradora, libera. (Depende de ti ver el vaso medio lleno o medio vacío, supongo).
Todos nos preguntamos “por qué a mi”. En mis momentos de optimismo (o locura) pienso que, siendo como soy, por qué no?
No hay comentarios:
Publicar un comentario